Saltar al contenido
Mitos Falso

¿Es verdad que la lengua tiene zonas para cada sabor?

La respuesta corta

No: todas las zonas de la lengua que tienen botones gustativos detectan los cinco sabores básicos: dulce, salado, ácido, amargo y umami. El mapa escolar nace de una lectura equivocada de un estudio de 1901; las diferencias reales entre zonas existen, pero son pequeñas.

Falso: No hay una zona para cada sabor: toda la lengua siente los cinco. Solo hay diferencias leves de sensibilidad.

Fuente principal: Chandrashekar et al., Nature (2006) (4 fuentes) Revisado el · Cómo verificamos

Ilustración de la lengua con sus tipos de papilas (fungiformes, filiformes, foliadas y circunvaladas) y el corte de un botón gustativo
Foto: OpenStax · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Los cinco sabores, en toda la lengua

El dibujo que muchos vimos en la escuela —dulce en la punta, salado y ácido a los costados, amargo al fondo— no describe cómo funciona el gusto. En la lengua hay células receptoras distintas para cada sabor básico (dulce, salado, ácido, amargo y umami), cada una con sus propios receptores moleculares, y esas células están mezcladas en los botones gustativos de todas las zonas.[1] La revisión de Chandrashekar y sus colegas en Nature lo resume así: la sensibilidad a las cinco cualidades está presente en todas las áreas de la lengua.

Los estudios de percepción dicen lo mismo. Un trabajo de 2019 lo abre sin rodeos: pese a los mitos persistentes sobre un mapa de la lengua, los cinco sabores se perciben en toda su superficie.[3]

Lo que sí es cierto es que los botones gustativos no están repartidos de forma pareja. Se estiman unos 8000, en los bordes y el dorso de la lengua, el paladar blando y la faringe.[2] Una papila fungiforme de la punta tiene en promedio unos 4 botones; una papila caliciforme —las grandes, en forma de V, al fondo— tiene entre 200 y 250. El centro del dorso, cubierto de papilas filiformes sin botones, es la zona menos sensible. Pero donde hay botones, hay los cinco sabores.

El mapa escolar y lo que se midió
Mapa escolarLo medidoamargoácidoácidosaladosaladodulcedulcesaladoácidoamargoumamifondo arriba · punta abajo

A la izquierda, el mapa que circuló en libros de texto durante décadas: una zona para cada sabor (y sin umami). A la derecha, lo que muestran los estudios: los cinco sabores se detectan en toda la lengua, con diferencias leves de intensidad, como un amargo y un umami algo más fuertes atrás. Fuente: Chandrashekar et al. (2006); Feeney y Hayes (2014); Spence (2022).

Cómo lo sabemos

El mapa tiene un origen rastreable. En 1901, el alemán David Hänig publicó en Philosophische Studien una tesis sobre la psicofísica del gusto.[2] Su método era sencillo: gotear soluciones saladas, dulces, ácidas y amargas en distintos puntos del borde de la lengua y buscar la concentración mínima que se llegaba a reconocer en cada punto (el umbral). Encontró variaciones: lo dulce se reconocía con menos concentración en la punta y lo amargo en el fondo, mientras que lo salado se percibía más o menos igual en todos los puntos. Es decir, midió cuánto hacía falta en cada zona, no si la zona sentía el sabor.

En 1942, el psicólogo estadounidense Edwin Boring volvió a graficar esos datos en un libro de historia de la psicología experimental muy leído. Como explicó después la investigadora Linda Bartoshuk, el gráfico de Boring llevó a otros autores a concluir que en los puntos donde cada curva tenía su mínimo prácticamente no había sensación.[2] De “un poco menos sensible” se pasó a “no siente”, y de ahí al dibujo con zonas separadas que se copió en libros de texto durante décadas.

Las mediciones posteriores lo desmintieron. En 1974, Virginia Collings midió umbrales en cuatro zonas de la lengua y en el paladar blando, con grupos de cinco participantes, y encontró diferencias entre zonas, pero todas las zonas reconocían todos los sabores; incluso el umbral del amargo resultó más bajo en las papilas de la parte delantera que en las caliciformes del fondo, al revés de lo que dice el mapa.[2] Más recientemente, Feeney y Hayes pidieron a adultos de 18 a 45 años que puntuaran la intensidad de distintas soluciones aplicadas en la parte delantera y en la trasera de la lengua: el amargo y el umami se sintieron más intensos atrás; el dulce, el salado y el ácido, igual en las dos zonas.[4] Higgins y Hayes repitieron el tipo de prueba con 63 y 48 personas y encontraron variaciones leves para el amargo, no zonas ciegas.[3]

La biología molecular cerró la discusión desde otro lado: identificó los receptores de cada sabor, cada uno en su propio tipo de célula, y encontró la sensibilidad a los cinco en todas las zonas de la lengua.[1]

Qué dice el mapa y qué se midió
SaborSegún el mapaLo medido
DulceSolo la puntaEn toda la lengua; algo más sensible en la punta
SaladoCostados, adelanteEn toda la lengua, sin diferencias claras
ÁcidoCostadosEn toda la lengua, sin diferencias claras
AmargoSolo el fondoEn toda la lengua; algo más intenso atrás
UmamiNo figuraEn toda la lengua; algo más intenso atrás

Fuente: Spence (2022), con los datos de Hänig (1901) y Collings (1974); Feeney y Hayes (2014).

Por qué el mito es falso

El mapa confunde “algo más sensible” con “el único lugar donde se siente”. Las diferencias existen, pero son chicas: el investigador del gusto Steven Munger las describió como “minúsculas”.[2] Además, el mapa clásico tiene cuatro sabores; el umami, reconocido hoy como el quinto, ni siquiera aparece.

Se puede comprobar en casa: moja un hisopo en agua con azúcar y apóyalo en un costado del fondo de la lengua, lejos de la punta. El dulce se siente igual. Con sal en la punta pasa lo mismo.

Otras preguntas

¿Dónde se siente el sabor amargo?

En toda la lengua, y también en el paladar blando y la garganta. Al presentar la misma solución en distintas zonas, el amargo se siente algo más intenso en la parte de atrás de la lengua, pero se detecta también en la punta.

¿Cuántos botones gustativos tenemos?

Se estiman unos 8000, repartidos entre los bordes y el dorso de la lengua, el paladar blando y la faringe. Una papila fungiforme de la punta lleva en promedio unos 4; una caliciforme del fondo, entre 200 y 250.

¿Cuáles son los cinco sabores básicos?

Dulce, salado, ácido, amargo y umami (el sabor de los caldos, el queso curado o el tomate maduro). Cada uno tiene receptores propios en células distintas del botón gustativo.

¿El centro de la lengua no tiene gusto?

Tiene menos. La parte media del dorso tiene sobre todo papilas filiformes, que no llevan botones gustativos; los botones se concentran en la punta, los bordes y el fondo.

Fuentes

  1. Chandrashekar J, Hoon MA, Ryba NJP, Zuker CS. The receptors and cells for mammalian taste . Nature, 444: 288-294 (resumen en Janelia Research Campus) (2006). primaria Hay células distintas, con receptores propios, para cada uno de los cinco sabores; la sensibilidad a los cinco está presente en todas las zonas de la lengua.
  2. Spence C. The tongue map and the spatial modulation of taste perception . Current Research in Food Science, 5: 598-610 (2022). Revisión histórica: el estudio de Hänig (1901), el gráfico de Boring (1942), la crítica de Bartoshuk, los umbrales de Collings (1974) y el número de botones gustativos.
  3. Higgins MJ, Hayes JE. Regional Variation of Bitter Taste and Aftertaste in Humans . Chemical Senses, 44(9): 721-732 (2019). primaria Los cinco sabores se perciben en toda la lengua; el amargo muestra variaciones regionales leves (63 y 48 participantes).
  4. Feeney EL, Hayes JE. Regional differences in suprathreshold intensity for bitter and umami stimuli . Chemosensory Perception, 7: 147-157 (2014). primaria Amargo y umami se sienten más intensos atrás que adelante; sin diferencias para dulce, salado y ácido.

Publicado el 27 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.

Para seguir mirando

Mitos Falso

¿Es verdad que a los toros los enfurece el color rojo?

No hay evidencia de que el rojo enfurezca a los toros. El ganado vacuno tiene dos tipos de conos (con picos cerca de 450 y 555 nm), no tres como nosotros; en experimentos con luces igualadas en brillo distingue el rojo del azul y del verde, pero ningún estudio muestra que ese color lo vuelva agresivo.

Mitos Falso

¿Usamos solo el 10 % del cerebro?

No. El cerebro es cerca del 2 % del peso del cuerpo, consume alrededor del 20 % de su energía de manera constante y no tiene regiones que se puedan dañar sin consecuencias; el 10 % no sale de ninguna medición.

Cuerpo humano

¿Cuántos colores puede ver el ojo humano?

Una persona con visión normal distingue unos 2 millones de colores de objetos: las cuentas más sólidas, que suman las diferencias mínimas perceptibles entre todos los colores posibles, dan entre 1,7 y 4 millones según el modelo. Los 10 millones que se repiten no tienen cálculo publicado.

Química en casa

¿Por qué lloramos al cortar cebolla?

Lloras por el óxido de propanotial, un gas que la cebolla fabrica solo cuando la cortas: la enzima alinasa rompe un compuesto de azufre y una segunda enzima, la LFS (descubierta en 2002), lo convierte en ese gas, que activa los nervios de la córnea y dispara el lagrimeo.

Historia de la ciencia Falso

¿Cómo llegó Darwin a la teoría de la evolución?

Darwin llegó a la selección natural en octubre de 1838, dos años después del viaje del Beagle: lo convencieron fósiles gigantes de la región del Plata, especies que cambiaban de región en región y de isla en isla en Galápagos, y la lectura de Malthus le dio el mecanismo.

Tierra y clima Falso

¿Cómo se forma el petróleo y cuánto tarda?

El petróleo se forma a partir de plancton y algas marinas que murieron hace 300 a 400 millones de años, antes de que existieran los dinosaurios; enterrados a más de 1.500 metros bajo capas de sedimento, el calor y la presión los transformaron en crudo a lo largo de millones de años.