¿Cuánto mejor huele un perro que un humano?
La respuesta corta
No hay un número único: la cifra más citada, de 10.000 a 100.000 veces, es una estimación que depende de la sustancia y del método. Lo medido: un perro detecta algunos olores a 1 o 2 partes por billón, tiene más del doble de genes de receptores olfativos funcionales y olfatea unas 5 veces por segundo.
Discutido: El perro huele mucho mejor que una persona para muchas sustancias, pero el famoso '10.000 a 100.000 veces' no es una medición general: para algunos olores los umbrales humanos son comparables.
Mejor, sí; cuántas veces, depende de qué
Un perro huele mucho mejor que una persona para la mayoría de los olores que se han probado. Lo que no existe es un multiplicador único. La cifra que circula —que su olfato es “entre 10.000 y 100.000 veces” más agudo— aparece incluso en artículos científicos, pero siempre como una estimación general, citada de estudios con muy pocos animales y una sola sustancia.[1]
El problema es que la sensibilidad no se mide “en general”: se mide para una molécula concreta, con un método concreto. El olfato de un perro puede ser muchísimo mejor que el tuyo para un compuesto y parecido para otro. Y según cómo se haga la prueba, el mismo olor da umbrales que difieren en cientos de miles de veces.
Lo que sí se puede medir con precisión es la maquinaria: los genes, la anatomía de la nariz y la forma de olfatear.
| Rasgo | Perro | Humano |
|---|---|---|
| Genes de receptores olfativos | 1.094 | ~1.000 |
| De esos, funcionales | ~870 (80 %) | ~390 (40 %) |
| Olfateos por segundo | 4 a 7 | 0,3 a 0,7 |
| Superficie de la zona olfativa | ~200 cm² en laberinto de huesos | Franja plana en el techo de la nariz |
| Mejor umbral medido, acetato de amilo | 1,1 a 1,9 partes por billón | Comparable al del perro (estudios antiguos) |
Fuente: Craven et al. (2010); Quignon et al. (2005); McGann (2017).
Una nariz con dos caminos
En 2010, Brent Craven, Eric Paterson y Gary Settles, de la Universidad Estatal de Pensilvania, reconstruyeron en computadora la cavidad nasal de un perro a partir de resonancias magnéticas de alta resolución y simularon cómo circula el aire durante un olfateo.[1] Encontraron que la nariz del perro separa dos flujos: el aire para respirar va por un lado, y una corriente rápida por el techo de la nariz lleva la muestra de olor hacia un fondo lleno de huesos enrollados, los etmoturbinales. Ahí el aire se frena y recorre unos 200 cm² de tejido olfativo, donde las moléculas tienen tiempo de pegarse.
Al exhalar, el aire no sale por donde entró: sale por las ranuras laterales de la trufa, hacia abajo y hacia los costados, y levanta el olor del suelo sin soplar la muestra que está delante de la nariz. En la nariz humana no hay un recoveco olfativo así: el tejido olfativo es una franja en el techo de la cavidad y la mayor parte del aire pasa de largo.
La otra diferencia es genética. El genoma del perro contiene 1.094 genes de receptores olfativos, de los cuales el 20,3 % son pseudogenes, copias rotas que no fabrican un receptor.[3] Quedan unos 870 receptores distintos. El ser humano tiene alrededor de 1.000 genes, pero solo unos 390 codifican receptores.[4] Más tipos de receptor permiten distinguir más moléculas, aunque no garantizan detectar menos cantidad.
Cómo lo sabemos
La sensibilidad se mide con el umbral de detección: la concentración más baja de una sustancia que el animal percibe. Con un perro no se puede preguntar “¿lo hueles?”, así que se lo entrena para marcar un recipiente con olor entre varios sin olor, y se va diluyendo la muestra hasta que empieza a acertar por azar.
El resultado depende mucho del procedimiento. Un estudio británico de 2019 entrenó a 10 perros detectores durante 30 semanas con un carrusel de ocho recipientes, con pruebas a ciegas, y resumió lo publicado antes para el acetato de amilo, el compuesto que da el olor a banana:[2]
| Estudio | Perros | Método | Umbral |
|---|---|---|---|
| Krestel et al., 1984 | 6 beagles | Condicionamiento en laboratorio | 52 a 32.600 partes por billón |
| Hirano et al., 2000 | — | Respuesta en electroencefalograma | 1 parte por millón |
| Walker et al., 2006 | 2 | Búsqueda en condiciones naturales | 1,9 y 1,14 partes por billón |
| Concha et al., 2019 | 10 | Carrusel a ciegas | Dilución de 1 en 40 millones a 1 en 1.500 millones |
Fuente: Resumen de Concha et al. (2019), Frontiers in Veterinary Science.
Entre el mejor y el peor valor para la misma sustancia hay una diferencia de casi un millón de veces.[2] Parte se debe al método: los autores atribuyen los umbrales de 30 a 20.000 veces más bajos de los estudios recientes al refuerzo positivo, a que el perro no está sujeto y a una búsqueda parecida a la real. Otra parte se debe a los individuos: en el estudio de 2019, el perro más sensible superó unas 37 veces al menos sensible. Para calcular un “tantas veces mejor que el humano” hay que dividir dos umbrales medidos de maneras distintas, con personas y perros distintos. De ahí sale un rango de diez veces de ancho, no un número.
El olfateo también se midió directamente. Craven y sus colegas le pusieron a cuatro perros, de un pomerania de 6,8 kg a un labrador de 52,9 kg, un bozal con sensor de flujo: en 45 pruebas con más de 300 olfateos, todos olfatearon entre 4 y 7 veces por segundo, sin importar el tamaño del perro.[1]
Lo que se suele decir mal
“Los humanos casi no tienen olfato” es una idea del siglo XIX. El neuroanatomista francés Paul Broca clasificó a los primates como animales “no osmáticos” en 1879 sin hacer ninguna prueba de olfato, por razones más filosóficas que experimentales.[4] Cuando se midió, la historia fue otra: los humanos resultan comparables a perros y conejos para el acetato de amilo, más sensibles que los ratones a un componente del olor de la sangre, y capaces de seguir un rastro de olor en el pasto.
Tampoco es cierto que “300 millones de receptores contra 6 millones” explique todo. La nariz del perro tiene cientos de millones de neuronas sensoriales, pero la cifra exacta varía según la raza y el tamaño, y los números que circulan rara vez vienen con su medición. La ventaja del perro se explica mejor por la suma de todo: más tipos de receptor, una nariz que lleva el aire al lugar correcto y un olfateo rápido que no para.
Otras preguntas
¿Cuántos receptores olfativos tiene un perro?
Su genoma tiene 1.094 genes de receptores olfativos, de los cuales cerca del 80 % parecen funcionales, unos 870. Un humano tiene alrededor de 1.000 genes, pero solo unos 390 codifican receptores. La nariz del perro tiene, además, cientos de millones de neuronas sensoriales.
¿Por qué los perros olfatean tan rápido?
Olfatear en ráfagas de 4 a 7 veces por segundo renueva el aire junto a la nariz y lo manda hacia el fondo de la cavidad nasal, donde está el tejido olfativo. Una persona olfatea entre 0,3 y 0,7 veces por segundo.
¿Los humanos huelen tan mal como se dice?
No. La idea de que el olfato humano es pobre viene del siglo XIX y no se basó en pruebas de sensibilidad. Para algunos olores, como el acetato de amilo (el olor a banana), los umbrales humanos son comparables a los de perros y conejos.
¿Todos los perros huelen igual de bien?
No. En un mismo estudio con 10 perros detectores entrenados, el umbral de detección del acetato de amilo varió unas 37 veces entre el perro menos y el más sensible.
Fuentes
- Craven BA, Paterson EG, Settles GS. The fluid dynamics of canine olfaction: unique nasal airflow patterns as an explanation of macrosmia . Journal of the Royal Society Interface, 7(47): 933-943 (2010). primaria Modelo de la nariz de un perro a partir de resonancia magnética y simulación del flujo de aire; olfateo de 4 a 7 Hz frente a 0,3 a 0,7 Hz en humanos; unos 200 cm² de superficie olfativa; cita la cifra de 10.000 a 100.000 veces (Walker et al.).
- Concha AR, Guest CM, Harris R, Pike TW, Feugier A, Zulch H, Mills DS. Canine Olfactory Thresholds to Amyl Acetate in a Biomedical Detection Scenario . Frontiers in Veterinary Science, 5: 345 (2019). primaria Umbral de 10 perros detectores al acetato de amilo y resumen de estudios previos: de 1,9 partes por billón (Walker 2006) a 1 parte por millón (Hirano 2000).
- Quignon P, Giraud M, Rimbault M, et al. The dog and rat olfactory receptor repertoires . Genome Biology, 6: R83 (2005). primaria 1.094 genes de receptores olfativos en el genoma del perro; el 20,3 % son pseudogenes.
- McGann JP. Poor human olfaction is a 19th-century myth . Science, 356(6338): eaam7263 (2017). Revisión: unos 1.000 genes de receptores olfativos humanos, cerca de 390 codificantes; humanos tan sensibles como perros al acetato de amilo y más que otros mamíferos para algunos olores.
Publicado el 30 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.
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