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¿Cómo se supo que un asteroide mató a los dinosaurios?

La respuesta corta

Se supo en dos pasos: en 1980 Luis y Walter Alvarez hallaron iridio anómalo, de origen extraterrestre, en la arcilla de hace 65 millones de años, y en 1991 se identificó el cráter de Chicxulub, en México, de entre 180 y 200 km de diámetro, como el lugar exacto del impacto.

Discutido: El impacto de Chicxulub causó la extinción, según el consenso mayoritario; cuánto sumó el vulcanismo del Decán, en India, en la misma época, sigue debatido.

Fuente principal: Luis W. Alvarez et al., Science (1980) (4 fuentes) Revisado el · Cómo verificamos

Ilustración del impacto del asteroide de Chicxulub hace 66 millones de años, con la bola de fuego y la onda expansiva vistas desde la atmósfera, y pterosaurios en primer plano
Foto: Donald E. Davis · Dominio público · Wikimedia Commons

Una capa de arcilla de un centímetro, en tres continentes

En 1977, el geólogo Walter Alvarez estudiaba una secuencia de rocas calizas cerca de Gubbio, en Italia central, que registraba casi 50 millones de años de sedimentación marina sin interrupciones. En el punto exacto donde terminan las rocas del Cretácico y empiezan las del Terciario —el límite que hoy se llama K-Pg— había una capa delgada de arcilla, de apenas un centímetro de espesor. Esa fecha coincide con la desaparición repentina del registro fósil de buena parte del plancton marino, entre otros grupos.

Walter le llevó muestras de esa arcilla a su padre, Luis Alvarez, físico ganador del premio Nobel, y junto con los químicos nucleares Frank Asaro y Helen Michel, analizaron la capa buscando un metal llamado iridio. El iridio escasea en la corteza terrestre porque es denso y pesado: cuando la Tierra era joven y todavía estaba fundida, la mayor parte se hundió hacia el núcleo. En cambio, el iridio es relativamente abundante en los asteroides y meteoritos, cuerpos que nunca pasaron por ese proceso de diferenciación.

El resultado, publicado en 1980, sorprendió incluso a quienes lo esperaban: la arcilla de Gubbio tenía 30 veces más iridio que las rocas de arriba y de abajo. Revisando capas equivalentes en Dinamarca y Nueva Zelanda encontraron enriquecimientos de 160 y 20 veces, respectivamente, siempre en la misma fecha, hace 65 millones de años.[1] Que el exceso apareciera en tres continentes distintos, en la misma capa delgada, apuntaba a un origen único y global, no a algo producido localmente.

El equipo propuso que un asteroide de entre 6 y 14 km de diámetro (estimado en 10 ± 4 km por cuatro métodos distintos) había chocado contra la Tierra, inyectando a la atmósfera una nube de polvo pulverizado equivalente a unas 60 veces la masa del propio asteroide.[1] Esa nube, calculaban, habría bloqueado la luz solar varios años, apagando la fotosíntesis en buena parte del planeta: una explicación física y comprobable para una extinción que hasta entonces se discutía casi solo con argumentos paleontológicos.

Enriquecimiento de iridio en el límite K-Pg, según el sitio (Alvarez et al., 1980)
SitioVeces por encima del nivel normal
Dinamarca (Stevns Klint)160×
Italia (Gubbio)30×
Nueva Zelanda (Woodside Creek)20×

Fuente: Alvarez, Alvarez, Asaro y Michel (1980), Science 208: 1095-1108.

Once años después, apareció el cráter

Lo que faltaba en 1980 era el lugar del impacto. La pista ya estaba enterrada en archivos de la petrolera mexicana Pemex desde 1978, cuando el geofísico Glen Penfield, buscando posibles yacimientos de petróleo con mapas de gravedad y magnetismo, encontró un arco subterráneo de simetría extraña bajo la península de Yucatán. Pemex consideraba esos datos confidenciales y Penfield no pudo publicar sus sospechas de que fuera un cráter de impacto.

En 1990, el geólogo Alan Hildebrand llegó de forma independiente a la misma zona, alertado por un periodista que conocía el hallazgo de Penfield. Juntos reunieron la evidencia —incluidos núcleos de perforación petrolera con roca vítrea y minerales deformados por una onda de choque— y en 1991 publicaron formalmente la identificación del cráter de Chicxulub como estructura de impacto, enterrado bajo cientos de metros de sedimento en la costa norte de Yucatán.

Veinte años más tarde, una síntesis internacional con 41 autores confirmó la escala del hallazgo: el cráter mide entre 180 y 200 km de diámetro, uno de los más grandes conocidos en la Tierra, y la capa de material expulsado por el impacto se encuentra, con la misma composición química, en sitios del límite K-Pg de todo el planeta.[2]

Del indicio químico al cráter confirmado
  1. 1978
    Un geofísico de Pemex encuentra el arco bajo Yucatán

    Glen Penfield detecta la estructura circular en mapas de gravedad y magnetismo, pero no puede publicar el hallazgo.

  2. 1980
    La pista del iridio

    Luis y Walter Alvarez, con Asaro y Michel, publican el exceso de iridio en la arcilla del límite K-Pg en tres continentes y proponen el impacto de un asteroide.

  3. 1990-91
    Se identifica el cráter de Chicxulub

    Alan Hildebrand, con Penfield y otros, reúne la evidencia geofísica y mineral y publica formalmente la identificación del cráter.

  4. 2010
    Consenso internacional

    Una síntesis de 41 autores confirma el tamaño del cráter y el vínculo temporal entre el impacto y la extinción.

Fuente: Historia de Penfield y Hildebrand según registro público del descubrimiento; Alvarez et al. (1980); Schulte et al. (2010).

Cómo lo sabemos

La cadena de evidencia combina química, geología y modelado físico, construida por distintos equipos a lo largo de 30 años. El primer dato —el iridio— se midió por activación neutrónica: las muestras de roca se irradian con neutrones en un reactor y después se mide la radiactividad inducida en cada elemento, una técnica capaz de detectar iridio en concentraciones de partes por billón, muchísimo más sensible que los métodos químicos comunes. Asaro y Michel ya la usaban para analizar cerámica arqueológica antes de aplicarla a la arcilla de Gubbio.

La segunda pieza, el cráter, se reconstruyó sin verlo directamente: está enterrado bajo cientos de metros de sedimento marino posterior al impacto y no se ve en superficie. Penfield lo detectó por anomalías en la gravedad y el magnetismo del subsuelo —el tipo de roca fundida y luego recristalizada que deja un impacto tiene propiedades físicas distintas a la roca caliza de alrededor—, y Hildebrand confirmó la naturaleza de impacto analizando núcleos de perforación que Pemex había sacado décadas antes buscando petróleo: contenían vidrio volcánico de origen no volcánico y cuarzo con fracturas microscópicas que solo se forman bajo presiones extremas, como las de un impacto, no las de un volcán.

La síntesis de 2010 agregó una tercera capa de evidencia: comparar, sitio por sitio en todo el mundo, la posición exacta de la capa de eyecta del impacto con el momento en que distintos grupos de fósiles desaparecen del registro. Que ambas cosas coincidan en decenas de localidades, en continentes distintos, es lo que lleva a los autores a concluir que el impacto fue el disparador de la extinción y no una coincidencia con otro proceso en marcha en esa época.

Lo que todavía se discute

En paralelo al impacto, y en los mismos siglos geológicos, se estaban formando los Traps del Decán: una de las mayores provincias volcánicas de la historia de la Tierra, en lo que hoy es la India, que liberó enormes volúmenes de lava y gases durante alrededor de un millón de años. Un grupo de investigadores, entre ellos la paleontóloga Gerta Keller, sostiene desde hace años que ese vulcanismo tuvo un papel mayor en la extinción del que le reconoce el consenso actual, y que el impacto de Chicxulub pudo haber sido más bien un golpe final sobre un sistema ya estresado por el cambio climático volcánico.

El propio trabajo de 2010 no descarta un aporte del Decán: reconoce un calentamiento de alrededor de 2 °C en los últimos 400.000 años del Cretácico atribuible a esa actividad volcánica, pero calcula que la tasa de liberación de azufre durante el impacto fue cientos de veces mayor, en minutos, que la del volcanismo a lo largo de todo un millón de años, y por eso concluye que el impacto fue el factor decisivo.[2] La discusión sobre el peso relativo de cada causa sigue abierta en la literatura científica; lo que no está en discusión, por la evidencia acumulada desde 1980, es que el impacto ocurrió y que coincide con el momento de la extinción.

Otras preguntas

¿Por qué la capa de arcilla con iridio prueba un impacto?

El iridio es un metal raro en la corteza terrestre porque es denso y se hundió hacia el núcleo cuando el planeta era joven; en cambio es relativamente común en asteroides y meteoritos. Una concentración 20 a 160 veces mayor a la normal, en una capa delgada y global, es más fácil de explicar por una lluvia de polvo extraterrestre que por procesos terrestres.

¿Quién encontró el cráter de Chicxulub?

El geofísico Glen Penfield lo detectó en 1978 trabajando para la petrolera mexicana Pemex, al comparar mapas de gravedad y magnetismo de la península de Yucatán, pero sus datos eran propiedad de la empresa y no pudo publicarlos. En 1990, el geólogo Alan Hildebrand llegó al mismo lugar de forma independiente y, con Penfield, lo publicó formalmente en 1991.

¿El impacto mató a todos los dinosaurios?

A todos los no aviares. Las aves son un grupo de dinosaurios terópodos y varias de sus líneas sobrevivieron la extinción; por eso los paleontólogos dicen que los dinosaurios no desaparecieron del todo, siguen volando.

¿Qué tan grande fue el asteroide?

Alvarez y su equipo estimaron unos 10 ± 4 km de diámetro en 1980, calculado a partir de la cantidad de iridio depositada. Es una cifra que se sostuvo razonablemente bien con las estimaciones posteriores basadas en el tamaño del cráter.

Fuentes

  1. Luis W. Alvarez, Walter Alvarez, Frank Asaro, Helen V. Michel. Extraterrestrial Cause for the Cretaceous-Tertiary Extinction . Science, 208 (4448): 1095-1108 (1980). primaria Iridio 30, 160 y 20 veces por encima del fondo en Italia, Dinamarca y Nueva Zelanda, hace 65 millones de años; diámetro del asteroide estimado en 10 ± 4 km por cuatro métodos independientes.
  2. Peter Schulte y 40 coautores. The Chicxulub Asteroid Impact and Mass Extinction at the Cretaceous-Paleogene Boundary . Science, 327 (5970): 1214-1218 (2010). primaria Síntesis con 41 autores: el cráter de Chicxulub mide entre 180 y 200 km de diámetro; la capa de eyecta coincide en el tiempo con el inicio de la extinción; compara las tasas de emisión de azufre del impacto contra las del vulcanismo del Decán.
  3. Alan R. Hildebrand . University of Arizona (perfil institucional y lista de publicaciones). Referencia bibliográfica de Hildebrand et al. 1991, Geology 19: 867-871, el paper que identificó formalmente el cráter de Chicxulub como estructura de impacto (no se pudo abrir el texto completo del paper original, bloqueado por GeoScienceWorld).
  4. Walter Alvarez . Linda Hall Library — Scientist of the Day. Contexto biográfico sobre Walter Alvarez, geólogo que encontró la capa de arcilla en Gubbio, Italia, y su padre Luis Alvarez, físico ganador del Nobel.

Publicado el 9 de octubre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.

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