Saltar al contenido

¿Por qué titilan las estrellas y los planetas no?

La respuesta corta

Las estrellas titilan porque toda su luz sale de un punto tan chico que la turbulencia del aire lo desvía entero de golpe; los planetas, con discos de decenas de segundos de arco —Júpiter mide entre 30 y 50—, promedian esas desviaciones y brillan estables.

Fuente principal: NASA (2000) (4 fuentes) Revisado el · Cómo verificamos

Betelgeuse, la estrella supergigante roja de Orión, rodeada de un campo de estrellas
Foto: Adam Block/Steward Observatory/University of Arizona · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Un punto contra un disco

La diferencia entre una estrella y un planeta en el cielo nocturno no es solo de brillo: es de forma. Vistos desde la Tierra, los planetas del sistema solar tienen un tamaño angular medible —un disco, aunque minúsculo— porque están relativamente cerca. Júpiter, por ejemplo, mide entre 30,5 y 50,1 segundos de arco según la distancia a la que esté de la Tierra en cada momento de su órbita.[2] Las estrellas, en cambio, están tan lejos que incluso con los telescopios más grandes casi ninguna se ve como un disco: se ven como puntos.

Eso no es una forma de hablar. La primera vez que alguien midió el tamaño angular real de una estrella que no fuera el Sol fue en diciembre de 1920, cuando Albert Michelson y Francis Pease apuntaron un interferómetro de 20 pies montado en el telescopio de 100 pulgadas de Monte Wilson hacia Betelgeuse, la supergigante roja del hombro de Orión.[3] El resultado: un diámetro angular de apenas 0,047 segundos de arco. Betelgeuse es, físicamente, una de las estrellas más grandes conocidas —si estuviera donde está el Sol, se tragaría la órbita de Júpiter— pero está tan lejos que su disco, visto desde acá, es miles de veces más chico que el de Júpiter.

Esa diferencia de tamaño angular es, literalmente, la explicación de por qué titilan las estrellas y los planetas no.

Por qué el tamaño del punto importa

La luz de cualquier objeto celeste, antes de llegar al ojo, tiene que atravesar la atmósfera de la Tierra. El aire no es uniforme: hay bolsones de temperatura y densidad distintas en movimiento constante, lo que los astrónomos llaman turbulencia. Esa turbulencia desvía levemente la luz, como si la atmósfera fuera una lupa imperfecta y cambiante.[1] La Agencia Espacial de EE. UU. (NASA) lo explica así: el movimiento del aire hace que la luz de la estrella “se doble ligeramente” en su camino hacia el suelo, y el efecto es más fuerte cuanto más cerca del horizonte está el astro, porque ahí su luz atraviesa mucha más atmósfera que la de algo que está arriba, casi vertical.

Lo que determina si eso se traduce en centelleo visible es el tamaño de la “mancha” de turbulencia comparado con el tamaño angular del objeto. En un observatorio como el de Paranal, en el desierto de Atacama, esa mancha típica —lo que los astrónomos llaman “seeing”— tiene una mediana de 0,74 segundos de arco, medida con un instrumento llamado DIMM a lo largo de varios años de datos.[4] Una estrella, con un disco de centésimas de segundo de arco (Betelgeuse: 0,047”), es muchísimo más chica que esa mancha: toda su luz pasa por el mismo bolsón de aire turbulento al mismo tiempo, así que se desvía entera y de golpe, y eso el ojo lo ve como un parpadeo.

Tamaño angular: estrella, turbulencia atmosférica y planeta
  1. Betelgeuse (estrella) (Michelson y Pease, 1921) 0,047 ''
  2. Mancha de turbulencia típica ("seeing") (mediana en Paranal) 0,74 ''
  3. Júpiter (mínimo) 30,5 ''
  4. Júpiter (máximo) 50,1 ''

Escala logarítmica: cada paso de la barra multiplica, no suma. Fuente: Betelgeuse: Michelson y Pease (1921), Astrophysical Journal 53:249. Turbulencia: Butterley et al. (2019), MNRAS. Júpiter: NASA/NSSDC, Jupiter Fact Sheet.

Un planeta, en cambio, tiene un disco bastante más ancho que esa mancha de turbulencia. Distintas partes del disco de Júpiter atraviesan, en un mismo instante, bolsones de aire distintos: mientras una parte del disco se desvía “para un lado”, otra se desvía “para el otro”, y el ojo (o una cámara) termina viendo el promedio de todas esas desviaciones. El resultado es una luz mucho más estable, aunque no perfectamente quieta —con buenos binoculares o poca altura sobre el horizonte, un planeta también puede mostrar algo de centelleo.

Cómo lo sabemos

Medir el tamaño angular de una estrella es, en sí mismo, un problema de interferencia de ondas de luz. Michelson y Pease no apuntaron un telescopio común: construyeron una viga de acero de 6 metros con espejos en los extremos, montada sobre el telescopio de 100 pulgadas, que combinaba la luz recogida en dos puntos separados para generar un patrón de interferencia (franjas claras y oscuras). Cuanto más chico es el objeto que se observa, más hay que separar esos dos puntos de recolección para que las franjas desaparezcan. El 13 de diciembre de 1920, con muy buena visibilidad, las franjas de Betelgeuse se desvanecieron cuando los espejos estaban separados 121 pulgadas (unos 3 metros); con esa cifra y la fórmula de interferencia para un disco uniformemente luminoso, calcularon un diámetro de 0,047 segundos de arco, con un margen de incertidumbre del 10 %. Fue la primera vez que se midió el tamaño de una estrella (aparte del Sol) sin inferirlo indirectamente de su temperatura y luminosidad.

El “seeing” se mide con una lógica distinta: un instrumento llamado DIMM (monitor diferencial de movimiento de imagen) observa una estrella con dos pequeñas aberturas separadas y mide cuánto “baila” la imagen de un instante a otro; cuanto más turbulenta está la atmósfera esa noche, más grande es ese baile. El estudio de Paranal usado acá combina cinco años de mediciones DIMM —casi 156.000 mediciones individuales en 932 noches, entre 2013 y 2018— para calcular que la mediana del seeing en ese sitio, uno de los mejores del mundo para observar, es de 0,74 segundos de arco. En sitios con peor atmósfera, esa mancha de turbulencia es todavía más grande, lo que hace que incluso algunos planetas titilen un poco cuando están bajos en el cielo.

Lo que se suele decir mal

Es común escuchar que las estrellas titilan porque “su luz es inestable” o porque están “parpadeando” de verdad, como si la propia estrella cambiara de brillo segundo a segundo. Las fuentes de este artículo muestran que no es así: el centelleo no nace en la estrella, nace en el aire que está entre la estrella y el ojo. Una estrella observada desde fuera de la atmósfera —por ejemplo, desde la Estación Espacial Internacional o con un telescopio espacial como el Hubble— no titila en absoluto. Tampoco es cierto que el titilar tenga que ver con la distancia a la que está la estrella o con qué tan “vieja” o “joven” sea: una estrella cercana y otra lejana titilan por el mismo motivo geométrico, siempre que ambas se vean como puntos más chicos que la turbulencia atmosférica del momento.

Otras preguntas

¿Las estrellas titilan de verdad, o es solo lo que vemos desde la Tierra?

Es solo lo que vemos desde aquí. Vistas desde el espacio, fuera de la atmósfera, las estrellas brillan de forma estable; por eso los telescopios espaciales como el Hubble no sufren el centelleo que ven los telescopios en tierra.

¿Por qué titilan más las estrellas cerca del horizonte?

Porque su luz atraviesa mucha más atmósfera en ese ángulo rasante que la luz de una estrella que está arriba, casi vertical. Más aire turbulento atravesado significa más desvíos y más centelleo, según explica la NASA.

¿Venus titila?

Mucho menos que una estrella y casi nada cuando está alto en el cielo, porque también se ve como un disco (más chico que el de Júpiter, pero igual mucho más ancho que un punto). Cerca del horizonte, con mucha atmósfera de por medio, puede notarse algo de centelleo incluso en Venus.

¿Qué estrella tiene el disco más grande visto desde la Tierra?

Entre las primeras medidas, Betelgeuse: 0,047 segundos de arco, según Michelson y Pease en 1921. R Doradus, una gigante roja cercana, tiene hoy un diámetro angular medido algo mayor (cerca de 0,06''), pero en cualquier caso miles de veces más chico que el disco de un planeta.

Fuentes

  1. Why do the stars twinkle? . NASA, StarChild (Goddard Space Flight Center) (2000). primaria El movimiento (turbulencia) del aire desvía levemente la luz de la estrella; el efecto es mayor cerca del horizonte, donde la luz atraviesa más atmósfera.
  2. Jupiter Fact Sheet . NASA / National Space Science Data Center (NSSDC). primaria Diámetro angular aparente de Júpiter visto desde la Tierra: de 30,5'' (mínimo) a 50,1'' (máximo).
  3. Michelson A. A., Pease F. G. Measurement of the diameter of α Orionis with the interferometer . Astrophysical Journal, 53: 249 (1921). primaria Primera medición directa del diámetro angular de una estrella (aparte del Sol): Betelgeuse (α Orionis), 0,047'' ± 10%, con un interferómetro de 20 pies en el telescopio de 100 pulgadas de Mount Wilson.
  4. Butterley T., Wilson R. W., Sarazin M., Dubbeldam C. M., Osborn J., Clark P. Characterisation of the ground layer of turbulence at Paranal using a robotic SLODAR system . Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (2019). primaria Mediana del 'seeing' (tamaño angular de la turbulencia atmosférica) medida con DIMM en el observatorio de Paranal: 0,743''.

Publicado el 1 de octubre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.

Para seguir mirando

Mitos Falso

¿Es la Estrella Polar la más brillante del cielo?

No: Polaris ocupa el puesto 47 entre las 150 estrellas más brillantes del catálogo Hipparcos, con magnitud 1,97, muy por detrás de Sirio (-1,44); lo que la hace útil para orientarse es que está a menos de un grado del polo celeste norte, no su brillo.

Espacio

¿Cuántas galaxias hay en el universo?

No hay un número exacto: las estimaciones van de unos cientos de miles de millones a 2 billones (2 millones de millones) de galaxias en el universo observable. La cifra de 2 billones, de 2016, supone muchas galaxias demasiado débiles para verlas; las mediciones de la sonda New Horizons apuntan a menos.

Espacio

¿Cuánto le queda de vida al Sol?

Al Sol le quedan unos 6.500 millones de años de quemar hidrógeno en su núcleo y unos 7.600 millones hasta su máximo como gigante roja, según los modelos de evolución solar. Para la vida en la Tierra el plazo es menor: en unos 1.000 millones de años brillará lo suficiente para empezar a evaporar los océanos.

Espacio

¿A qué velocidad viaja la Tierra por el espacio?

Depende del punto de referencia: la Tierra gira alrededor del Sol a 29,78 km/s (unos 107.000 km/h), el Sol rodea la Vía Láctea a unos 247 km/s (890.000 km/h) y, respecto del fondo cósmico de microondas, el sistema solar se mueve a 369,82 km/s: 1,33 millones de km/h.

Espacio

¿Cómo saben cuándo va a haber un eclipse?

Se calculan con modelos de las órbitas del Sol y la Luna: así la NASA fechó 11 898 eclipses de Sol en cinco milenios, del año 2000 antes de Cristo al 3000. La fecha es segura; lo que se vuelve incierto con los milenios es por dónde pasa la sombra, porque la rotación de la Tierra se frena de forma irregular.