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Mitos Falso

¿Es verdad que el azúcar vuelve hiperactivos a los niños?

La respuesta corta

No: un metaanálisis de 23 estudios doble ciego publicado en JAMA en 1995 no encontró efecto del azúcar sobre la conducta ni el rendimiento de los niños. Lo que sí se midió es que los padres que creen que su hijo comió azúcar lo ven más hiperactivo, aunque haya recibido un placebo.

Falso: Los ensayos doble ciego no muestran que el azúcar cause hiperactividad; el efecto aparece en la expectativa de los adultos.

Fuente principal: Wolraich et al., JAMA (1995) (4 fuentes) Revisado el · Cómo verificamos

Lo que dicen los estudios a ciegas

La idea de que el azúcar “acelera” a los niños es de las más firmes entre padres y maestros, y de las más estudiadas. Para probarla hace falta un diseño preciso: darle a un grupo de niños una cantidad conocida de azúcar y a otro un edulcorante artificial con el mismo sabor, sin que ni los niños, ni los padres, ni los investigadores sepan quién recibió qué. Eso es un estudio doble ciego con placebo.

En 1995, Mark Wolraich, David Wilson y Wendy White, de la Universidad Vanderbilt, reunieron todos los estudios de ese tipo que encontraron: 16 publicaciones con 23 estudios en total.[1] Combinaron sus resultados en 14 tipos de medición distintos (observación directa de la conducta, informes de padres y maestros, pruebas escolares, atención, entre otras). En todos, el intervalo de confianza incluía el cero: no había diferencia detectable entre azúcar y placebo.

El ensayo más grande de esa época fue todavía más exigente. Durante nueve semanas, 48 niños y sus familias siguieron tres dietas de tres semanas cada una: una rica en azúcar común, otra endulzada con aspartamo y otra con sacarina como placebo.[2] La mitad eran niños de 6 a 10 años que sus padres describían como “sensibles al azúcar”. En ellos no hubo diferencias entre las tres dietas en ninguna de las 39 variables de conducta y de rendimiento que se midieron cada semana.

Estudios controlados sobre azúcar y conducta infantil
EstudioNiñosDiseñoResultado
Wolraich et al., 199448 (25 de 3 a 5 años, 23 “sensibles al azúcar”)Tres dietas de 3 semanas, doble ciegoSin diferencias en 39 variables en los “sensibles”; 4 de 31, sin patrón, en los pequeños
Hoover y Milich, 199435 varones de 5 a 7 añosTodos reciben placebo; a la mitad de las madres se les dice que fue azúcarEsas madres los ven más hiperactivos
Metaanálisis Wolraich et al., 199523 estudiosSolo estudios con placebo y a ciegasNingún efecto en 14 tipos de medición

Fuente: Wolraich et al. (1995), JAMA; Wolraich et al. (1994), NEJM; Hoover y Milich (1994), J Abnorm Child Psychol.

Cómo lo sabemos

La clave de todos estos estudios es el placebo. Si se compara a un niño que comió una torta con uno que no comió nada, cualquier diferencia puede deberse a la fiesta, al hambre o a lo que el adulto espera ver. Por eso, en el ensayo de 1994, las familias enteras cambiaron de dieta tres veces en nueve semanas, con el azúcar reemplazado por aspartamo o sacarina, sin que ni ellas ni los evaluadores supieran cuál tocaba. Las cantidades no fueron simbólicas: en la dieta azucarada, los preescolares comieron en promedio 5,6 gramos de azúcar por kilo de peso por día, unos 100 gramos diarios para un niño de 18 kilos.[2] Aun así, en el grupo de preescolares solo 4 de 31 mediciones cambiaron entre dietas, y sin un patrón coherente, lo esperable por azar al hacer tantas comparaciones.

El metaanálisis de 1995 pidió cuatro condiciones a cada estudio: cantidad conocida de azúcar, un placebo con edulcorante, a ciegas para niños, padres e investigadores, y datos suficientes para calcular el tamaño del efecto.[1] El tamaño del efecto mide cuánto se separan los dos grupos en unidades de desviación estándar; los promedios fueron de −0,14 a +0,30, todos compatibles con cero. Los autores dejan una salvedad honesta: con estos datos no se puede descartar un efecto pequeño o que afecte solo a algunos niños.

El estudio de Daniel Hoover y Richard Milich apuntó a la otra mitad del mito: los adultos.[3] Eligieron a 35 varones de 5 a 7 años que sus madres consideraban “sensibles al azúcar” y les dieron a todos una bebida con aspartamo. A la mitad de las madres les dijeron que su hijo había tomado una dosis grande de azúcar. Luego filmaron a madre e hijo jugando juntos. Las madres que creían en el azúcar calificaron a sus hijos como significativamente más hiperactivos y, en el video, se mantenían más cerca de ellos, los controlaban más y tendían a criticarlos y hablarles más. Los niños habían tomado exactamente lo mismo.

Por qué el mito sigue vivo

El azúcar llega casi siempre en situaciones que ya excitan a un niño: cumpleaños, fiestas, feriados, recreos. La asociación entre las dos cosas es real, pero la causa no es la golosina. Los propios autores del metaanálisis atribuyen la convicción de los padres a la expectativa y a esa asociación habitual.[1]

Tampoco se sostiene la versión adulta del mito, el “subidón de azúcar”. Un metaanálisis de 2019 con 31 estudios y 1.259 participantes no encontró ningún efecto positivo de los carbohidratos sobre el ánimo en ningún momento después de consumirlos; en la primera hora, quienes los habían tomado estaban un poco más cansados y menos alertas que con placebo.[4]

Nada de esto dice si el azúcar es sano o no: esa es otra pregunta, con otra evidencia. Lo que muestran estos estudios es más acotado y más curioso: la hiperactividad que se le atribuye al azúcar se ve con más claridad en los ojos de quien espera verla.

Otras preguntas

¿Existe el 'subidón de azúcar'?

Los datos no lo apoyan. Un metaanálisis de 2019 con 31 estudios y 1.259 participantes no encontró que los carbohidratos mejoren ningún aspecto del ánimo; en la primera hora después de consumirlos, la gente estaba algo más cansada y menos alerta que con placebo.

¿Hay niños especialmente sensibles al azúcar?

Es lo que creen muchos padres, y se probó: en el ensayo de 1994, los 23 niños descritos por sus padres como sensibles al azúcar no mostraron diferencias entre dietas en ninguna de 39 mediciones. Aun así, los autores del metaanálisis de 1995 aclaran que no pueden descartar un efecto pequeño o en un subgrupo de niños.

¿Por qué los niños se alborotan en los cumpleaños?

Una fiesta junta muchos factores a la vez: otros niños, juegos, ruido, horarios cambiados y excitación. El azúcar coincide con todo eso, lo que ayuda a que se le atribuya el efecto; los estudios que aíslan el azúcar no lo encuentran.

¿El aspartamo causa hiperactividad?

En el ensayo de 1994 del New England Journal of Medicine, una dieta endulzada con aspartamo tampoco cambió la conducta ni el rendimiento cognitivo de los niños frente a una dieta con sacarina.

Fuentes

  1. Wolraich ML, Wilson DB, White JW. The effect of sugar on behavior or cognition in children. A meta-analysis . JAMA, 274(20): 1617-1621 (1995). primaria 16 informes, 23 estudios con placebo y a ciegas: el intervalo de confianza de los 14 tipos de medición incluyó el cero. Resumen oficial en PubMed.
  2. Wolraich ML, Lindgren SD, Stumbo PJ, Stegink LD, Appelbaum MI, Kiritsy MC. Effects of diets high in sucrose or aspartame on the behavior and cognitive performance of children . New England Journal of Medicine, 330(5): 301-307 (1994). primaria 48 niños, tres dietas de tres semanas cada una, doble ciego: sin diferencias en 39 variables en los niños 'sensibles al azúcar'.
  3. Hoover DW, Milich R. Effects of sugar ingestion expectancies on mother-child interactions . Journal of Abnormal Child Psychology, 22(4): 501-515 (1994). primaria 35 niños recibieron placebo; las madres a las que se les dijo que era azúcar los calificaron como más hiperactivos.
  4. Mantantzis K, Schlaghecken F, Sünram-Lea SI, Maylor EA. Sugar rush or sugar crash? A meta-analysis of carbohydrate effects on mood . Neuroscience & Biobehavioral Reviews, 101: 45-67 (2019). primaria 31 estudios, 1.259 participantes: ningún efecto positivo de los carbohidratos sobre el ánimo; más fatiga y menos alerta en la primera hora.

Publicado el 30 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.

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