¿Por qué ronronean los gatos?
La respuesta corta
Los gatos ronronean haciendo vibrar los pliegues vocales de la laringe unas 25 a 30 veces por segundo, al inhalar y al exhalar. No es solo señal de gusto: también ronronean para pedir comida, estresados o enfermos, y su función biológica exacta todavía no se conoce bien.
Una vibración de la laringe, 25 veces por segundo
El ronroneo sale de la laringe, el mismo órgano con el que el gato maúlla. Los pliegues vocales (lo que en las personas se llama cuerdas vocales) se abren y se cierran a un ritmo de unas 25 a 30 veces por segundo, es decir, de 25 a 30 hercios, mucho más grave que cualquier maullido.[1] Y lo hacen tanto al sacar el aire como al tomarlo: por eso el ronroneo suena continuo, sin pausas para respirar.[1]
Lo que se discute es quién marca el ritmo. Durante medio siglo la explicación aceptada fue que el cerebro manda impulsos a los músculos de la laringe unas 25 veces por segundo y que cada contracción corta el paso del aire, como un motor. Es la hipótesis de las contracciones musculares activas, propuesta en 1972.[1] Casi todos los demás mamíferos, en cambio, vocalizan por el principio llamado mioelástico-aerodinámico: el aire que sale de los pulmones hace vibrar solos los pliegues, como una bandera al viento, sin que haga falta un impulso nervioso por cada vibración.[1]
Arriba, la hipótesis clásica: cada vibración es una contracción ordenada por el cerebro. Abajo, lo que mostró el experimento de 2023: el aire solo alcanza para que los pliegues vibren a ritmo de ronroneo, gracias a unas almohadillas blandas de hasta 4 mm. Los autores creen que en el gato vivo actúan las dos cosas juntas.
Cómo lo sabemos
En 2023, un equipo de la Universidad de Viena encabezado por Christian Herbst y Tecumseh Fitch puso a prueba la hipótesis clásica con una predicción simple: si cada vibración necesita una orden del cerebro, una laringe separada del cuerpo no debería poder ronronear. Usaron ocho laringes de gatos que habían sido sacrificados en clínicas veterinarias de Viena por enfermedades terminales ajenas a las vías respiratorias, con permiso de sus dueños.[1] Cada una se montó sobre un tubo que soplaba aire a 37 °C y con 100 % de humedad, sostenida con piezas de LEGO y soportes impresos en 3D, con un micrófono a 8 centímetros, electrodos a los lados y una cámara de alta velocidad.[1]
Las ocho vibraron a frecuencias de ronroneo, de 25 a 30 Hz, sin nervios ni músculos que las movieran.[1] En seis de ellas, subiendo la presión del aire, la frecuencia pasaba de forma continua de unos 15 a 200 Hz, del ronroneo al rango de otras vocalizaciones.[1] Los pliegues quedaban en contacto entre el 80 % y más del 95 % de cada ciclo, algo parecido al registro más grave de la voz humana, la “voz de fritura” (vocal fry).[1]
El truco anatómico son unas almohadillas de tejido conectivo blando, de hasta 4 milímetros, incrustadas en el borde de los pliegues vocales. Al hacer mucho más blando el borde que vibra, permiten frecuencias muy bajas para un animal tan chico.[1] Los autores no descartan el control nervioso en el gato vivo: proponen que las dos cosas funcionen juntas, con el cerebro sincronizado con una laringe que ya tiende a vibrar a ese ritmo.[1] La incertidumbre sigue abierta: son ocho laringes, en el laboratorio.
Para qué ronronean
Acá la ciencia sabe menos. Un estudio veterinario de 2025 lo resume así: la función biológica del ronroneo “todavía se entiende poco”.[3]
| Situación | Qué se observó | Firmeza |
|---|---|---|
| Comodidad y contacto social | Con sus gatitos, con otros gatos, con personas | Observación común |
| Pedir comida | Esconden un sonido agudo, como un maullido, que suena más urgente | Experimento con oyentes |
| Consulta veterinaria | 51 de 582 gatos (8,8 %) ronroneaban en el examen | Estudio clínico |
| Enfermedad y vejez | Enfermos y viejos ronronearon más en el examen | Estudio clínico |
| Curar huesos | Las frecuencias coinciden con terapias de vibración | Hipótesis sin pruebas |
Fuente: McComb et al. (2009); Vliegenthart y Szatmári (2025); von Muggenthaler (2001).
El caso más estudiado es el ronroneo de solicitud. Un equipo de la Universidad de Sussex (Reino Unido) grabó ronroneos de gatos mientras pedían comida y otros en situaciones tranquilas, y se los hizo escuchar a personas al mismo volumen. Incluso quienes nunca habían tenido gato juzgaron los de pedir comida como más urgentes y menos agradables.[2] La diferencia estaba en un componente agudo escondido en el ronroneo, parecido a un llanto o a un maullido: cuando los investigadores lo borraron por computadora, el ronroneo sonó menos urgente. Proponen que los gatos aprovechan la sensibilidad de los mamíferos al llanto de las crías.[2]
En el otro extremo, los veterinarios saben que un gato puede ronronear en situaciones desagradables, estresantes o dolorosas.[3] Un equipo de la Universidad de Utrecht (Países Bajos) contó que, de 582 gatos examinados, 51 ronroneaban durante el examen, un ruido que puede tapar los latidos del corazón en la auscultación; y los gatos enfermos y los viejos lo hacían más que los sanos y los jóvenes.[3]
Lo que se suele decir mal
“Si ronronea, está contento.” A veces sí, pero no siempre: ronronear también es compatible con estrés, dolor y enfermedad.[3] Para saber cómo está un gato hay que mirar el resto: postura, ojos, contexto.
“El ronroneo cura los huesos.” Circula como hecho y nace de un resumen de congreso de 2001. La investigadora grabó a 44 felinos, encontró frecuencias fuertes entre 25 y 150 Hz y notó que algunas coinciden con las usadas en terapias de vibración para fracturas; de ahí sugirió que un mecanismo interno de curación “sería ventajoso”.[4] Es una hipótesis: no se midió la curación de ningún hueso.
“Nadie sabe cómo ronronean.” Se sabe bastante del cómo —la laringe y sus pliegues— y lo que sigue en discusión es cuánto pone el cerebro y cuánto el aire.[1] Lo que de verdad falta entender es el para qué.
Otras preguntas
¿Los gatos ronronean cuando están felices?
Muchas veces sí: ronronean cuando están cómodos y en situaciones sociales, con sus gatitos, con otros gatos o con personas. Pero también lo hacen en situaciones desagradables, como una consulta veterinaria, así que el ronroneo solo no alcanza para saber cómo está un gato.
¿Un gato que ronronea puede estar enfermo?
Sí. En un estudio con 582 gatos examinados en el veterinario, los que estaban enfermos tuvieron más probabilidades de ronronear durante el examen que los sanos, y los viejos más que los jóvenes.
¿Los leones ronronean?
No como un gato. Desde el siglo XIX se distingue a los felinos que rugen (leones, tigres y demás del género Panthera) de los que ronronean (el gato doméstico y otros pequeños), por la estructura de los huesos que sostienen la laringe.
¿El ronroneo del gato cura?
No está demostrado. La idea viene de un resumen de congreso de 2001 que notó que las frecuencias del ronroneo coinciden con algunas usadas en terapias de vibración, pero nadie midió que un gato sane más rápido por ronronear.
Fuentes
- Herbst CT, Prigge T, Garcia M, Hampala V, Hofer R, Weissengruber GE, Svec JG, Fitch WT. Domestic cat larynges can produce purring frequencies without neural input . Current Biology, 33(21): 4727-4732 (2023). primaria Ocho laringes aisladas vibraron a 25–30 Hz solo con aire, sin nervios ni músculos; almohadillas de hasta 4 mm en los pliegues vocales.
- McComb K, Taylor AM, Wilson C, Charlton BD. The cry embedded within the purr . Current Biology, 19(13): R507-R508 (2009). primaria El ronroneo para pedir comida lleva escondido un componente agudo parecido a un maullido, que las personas oyen como más urgente (resumen).
- Vliegenthart T, Szatmári V. A new, easy-to-learn, fear-free method to stop purring during cardiac auscultation in cats . Animals, 15(2): 236 (2025). primaria De 582 gatos examinados en el veterinario, 51 (8,8 %) ronroneaban; los enfermos y los viejos, más. La función del ronroneo sigue poco entendida.
- von Muggenthaler E. The felid purr: A healing mechanism? . Journal of the Acoustical Society of America, 110: 2666 (resumen de congreso) (2001). Origen de la idea de que el ronroneo cura huesos: compara frecuencias grabadas en 44 felinos con las de terapias. No mide ninguna curación.
Publicado el 27 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.
Para seguir mirando
¿Cuánto vive un gato?
Un gato doméstico tiene una esperanza de vida al nacer de unos 11,7 años, según 7936 muertes registradas por veterinarias del Reino Unido en 2019; en Estados Unidos, con 2,4 millones de gatos, el número es parecido: 11,2 años. Las hembras viven más de un año más que los machos.
¿Los perros ven en blanco y negro?
No. Los perros ven colores, pero con dos tipos de conos (sensibles al azul violáceo, con pico en 429 nm, y al amarillo verdoso, en 555 nm) en lugar de tres: distinguen azules de amarillos, pero confunden rojos, naranjas y verdes, como una persona daltónica.
¿Por qué bostezamos?
Todavía no se sabe con certeza, pero la falta de oxígeno está descartada: respirar oxígeno puro no cambia cuánto bostezamos. La hipótesis con más datos es que el bostezo ayuda a enfriar el cerebro; la otra fuerte, que sirve para comunicar sueño o aburrimiento al grupo.
¿Qué tan inteligentes son los cuervos?
Mucho más de lo que su cerebro de 14 gramos sugiere: los cuervos fabrican herramientas con gancho, planifican el uso de una herramienta hasta 17 horas antes, tan bien como los simios, y recuerdan durante años la cara de una persona que los amenazó. Un cuervo grande tiene unos 2170 millones de neuronas.
¿Cómo encuentran la comida las hormigas y cómo avisan al resto?
La mayoría de las hormigas que forrajean en grupo lo hacen con química: una exploradora que encuentra comida vuelve al nido dejando un rastro de feromona, las compañeras lo siguen y lo refuerzan. En laboratorio, colonias de hormiga argentina hallaron así el camino más corto entre 32.768 posibles en menos de una hora.
¿Cómo hablan los loros?
Los loros no usan cuerdas vocales ni labios: el sonido nace en la siringe, un órgano en la base de la tráquea, y lo moldean con una lengua gruesa y móvil, la apertura del pico y el largo de la tráquea. Aprenden los sonidos con un sistema cerebral de 'núcleo y cáscara' que solo tienen ellos.






