¿Por qué la sal derrite el hielo?
La respuesta corta
La sal no calienta nada: al disolverse en la fina capa de agua líquida que siempre cubre el hielo, baja su punto de congelación por debajo de 0 °C, hasta un mínimo de -21 °C con 23 % de sal; por eso el hielo se derrite incluso con frío, aunque deja de ser práctico más abajo de unos -9 °C.

No calienta: cambia la regla del congelamiento
El hielo, aun con frío bajo cero, nunca está completamente seco: su superficie tiene siempre una finísima capa de agua líquida, producto de que las moléculas de la superficie están menos sujetas que las de adentro. Cuando cae sal sobre el hielo, no lo quema ni lo calienta: se disuelve en esa película de agua y arma una solución salada. Y una solución salada tiene un punto de congelación más bajo que el agua pura: por eso, a la misma temperatura, esa mezcla sigue líquida y puede seguir derritiendo hielo a su alrededor, en una reacción en cadena.
Esto es lo que en química se llama una propiedad coligativa: depende de cuántas partículas de soluto hay disueltas, no de qué sustancia son.[3] La relación es simple y se puede medir: el descenso del punto de congelación (ΔTf) es proporcional a la concentración de partículas disueltas, según la fórmula ΔTf = Kf · cm, donde Kf es una constante propia del agua y cm es la concentración molal de la solución.[2] En números concretos: una solución de sal al 10 % congela recién a -6 °C, y al 20 % recién a -16 °C.[2]
Ese descenso no es ilimitado. A medida que se agrega más sal, el punto de congelación sigue bajando hasta un mínimo llamado punto eutéctico: para el cloruro de sodio en agua, se alcanza con una concentración del 23 % en peso, y ese punto está en -21 °C.[1] Pasada esa concentración, agregar más sal no baja más la temperatura de congelamiento; de hecho, la mezcla empieza a comportarse distinto. En la práctica, mucho antes de llegar a ese extremo, la sal deja de ser útil en una ruta: la Administración Federal de Autopistas de Estados Unidos (FHWA) recomienda no usarla para evitar que se forme hielo en el pavimento por debajo de unos -9,5 °C, porque a esas temperaturas actúa demasiado lento.[1] Por eso en zonas muy frías se usan otras sales —cloruro de calcio o de magnesio— que logran el mismo efecto con menos cantidad y a temperaturas más bajas.
| Sal en la mezcla | Temperatura de congelación |
|---|---|
| 0 % (agua pura) | 0 °C |
| 10 % | -6 °C |
| 20 % | -16 °C |
| 23 % (punto eutéctico) | -21 °C |
Fuente: HyperPhysics (GSU) para 10% y 20%; FHWA para el punto eutéctico (23%)
En agua pura, las moléculas entran y salen del hielo al mismo ritmo (equilibrio). Con sal disuelta, los iones ocupan lugar en la superficie pero no encajan en la red del hielo: la tasa de congelamiento baja y hace falta más frío para volver a emparejarla con la de descongelamiento. Fuente: LibreTexts, General Chemistry (Tro), 13.6
Cómo lo sabemos
La explicación del punto de congelación más bajo no es una regla empírica sin fundamento: sale de la termodinámica de soluciones, y se puede deducir —y medir— con el mismo razonamiento que explica por qué el agua pura se congela a 0 °C. En el agua pura, a 0 °C, las moléculas de la superficie del hielo pasan al estado líquido al mismo ritmo que las moléculas líquidas se suman al hielo: un equilibrio dinámico. Cuando hay un soluto disuelto, por ejemplo iones de sodio y cloro, esas partículas ocupan parte del espacio junto al hielo pero no pueden integrarse a la red cristalina ordenada del hielo (el agua sólida tiene una estructura hexagonal muy específica que solo admite moléculas de agua). El resultado es que la tasa a la que el agua se solidifica baja, mientras que la tasa a la que el hielo se derrite no cambia; para restablecer el equilibrio, hace falta bajar más la temperatura.[3]
Esta relación se puede comprobar en un laboratorio simple: se prepara una serie de soluciones con concentraciones de sal conocidas, se las enfría y se registra a qué temperatura empieza a formarse el primer cristal de hielo en cada una. Graficando esos puntos sale una curva que coincide, dentro del margen experimental, con la fórmula ΔTf = Kf · cm.[2] Las agencias viales, como la FHWA en Estados Unidos, verifican estos valores en pruebas de campo y de pavimento, no solo en el laboratorio: miden a qué temperatura real una solución salada todavía evita que se forme hielo sobre el asfalto, considerando el viento, el tráfico que diluye la sal y la posible recongelación si llueve encima. De ahí sale el límite práctico de los -9,5 °C que manejan sus manuales, más conservador que el punto eutéctico teórico de -21 °C, porque en la ruta real la sal nunca alcanza la concentración de saturación perfecta.[1]
Lo que se suele decir mal
Un error común es pensar que la sal “quema” o “derrite” el hielo por una reacción química que genera calor, como si fuera un ácido. No hay tal reacción: el efecto es puramente físico, por el cambio en el punto de congelación que explica la fórmula de más arriba, sin que haga falta ninguna liberación de calor. Tampoco es cierto que “cuanta más sal, mejor” sin límite: pasado el punto eutéctico no hay ninguna ventaja en agregar más, y en días muy fríos la sal común directamente deja de ser práctica, razón por la cual las rutas de climas extremos usan otras sales o arena para dar tracción en lugar de derretir el hielo.
Otras preguntas
¿Por qué el agua con sal tarda más en congelarse en el freezer?
Por el mismo motivo: la sal baja el punto de congelación, así que una solución salada necesita una temperatura más baja (y a veces más tiempo) para empezar a formar hielo que el agua pura.
¿Cualquier sal sirve igual para derretir hielo?
No. Según la FHWA, a -10 °C el cloruro de calcio y el cloruro de magnesio necesitan una concentración más baja que el cloruro de sodio para evitar que la mezcla se vuelva a congelar, por eso se usan en climas más fríos.
¿Por qué la sal no sirve en un día muy frío?
Porque el descenso del punto de congelación tiene un límite: por debajo de unos -9 a -21 °C, según la concentración, ya no queda más sal que disolver en el agua disponible y el hielo no se derrite más rápido, o directamente no se derrite.
¿El azúcar también derrite el hielo?
Sí, cualquier soluto que se disuelva en el agua baja su punto de congelación, porque es una propiedad que depende de cuántas partículas hay disueltas, no de qué sustancia son. La sal se usa en las rutas porque es barata y muy soluble, no porque sea especial.
Fuentes
- Manual of Practice for an Effective Anti-Icing Program (Chapter 5: Material Characteristics) . Federal Highway Administration (FHWA), U.S. Department of Transportation (1996). primaria Punto eutéctico del NaCl en agua: -21 °C con 23 % de concentración; límite práctico de uso, -9,5 °C; comparación con MgCl2 y CaCl2.
- Colligative Properties: Freezing Point Depression . HyperPhysics, Georgia State University. primaria Fórmula ΔTf = Kf·cm; ejemplo numérico: solución al 10 % congela a -6 °C, al 20 % a -16 °C.
- Tro NJ. 13.6: Colligative Properties — Freezing Point Depression, Boiling Point Elevation, and Osmosis . LibreTexts, General Chemistry: A Molecular Approach. Explicación molecular: el soluto interfiere con el equilibrio sólido-líquido del agua sin encajar en la red cristalina del hielo.
Publicado el 4 de octubre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.
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