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Mitos Falso

¿Es verdad que perdemos la mayor parte del calor por la cabeza?

La respuesta corta

Es un mito. Por la cabeza se pierde entre el 7 % y el 10 % del calor corporal —lo que le corresponde por ocupar cerca del 7 % de la superficie del cuerpo—, no el 40-50 % que se suele decir.

Falso: La cabeza no concentra la mitad del calor perdido: pierde en proporción a su superficie, un 7-10 %.

Fuente principal: Pretorius et al., Journal of Applied Physiology (2006) (2 fuentes) Revisado el · Cómo verificamos

Persona con gorro de lana tejida en un día frío de invierno
Foto: El Stadnik · CC0 1.0 · fuente

Un mito que viene de un experimento mal leído

El origen se remonta a pruebas militares de mediados del siglo XX en las que voluntarios se exponían al frío con trajes árticos que cubrían todo el cuerpo salvo la cabeza. Con esa ropa, casi todo el calor que perdían salía, lógicamente, por la única parte descubierta: la cabeza. De ahí saltó a manuales de supervivencia que repitieron que se pierde “40 a 45 %” del calor por la cabeza, sin aclarar que el resto del cuerpo estaba tapado.[2]

La física es más simple de lo que parece: el cuerpo pierde calor por toda la piel expuesta, y la cantidad es más o menos proporcional a la superficie de cada zona. La cabeza ocupa alrededor del 7 % de la superficie total del cuerpo —la frente un 4 % y la parte de atrás un 3 %, según la partición que usan los estudios de fisiología del frío—, así que es esperable que por ahí se pierda una fracción parecida del calor, no la mitad.[1]

El calor sale del cuerpo por cuatro caminos: radiación (como cualquier objeto tibio), conducción (contacto directo, por ejemplo con agua o con el suelo), convección (el aire o el agua que se lleva el calor al moverse) y evaporación (el sudor). Ninguno de esos cuatro mecanismos le da un trato especial a la cabeza: actúan sobre cualquier piel expuesta al aire o al agua fría, tape o no tape ropa el resto del cuerpo.

Cabeza: superficie corporal vs. calor perdido
  1. Superficie de la cabeza (del total del cuerpo) 7 %
  2. Calor perdido por la cabeza (cuerpo y cabeza sumergidos en agua fría) 10 %

Fuente: Pretorius et al. (2006), Journal of Applied Physiology 101: 669-675.

Cuánta superficie del cuerpo ocupa cada zona
Zona% de la superficie corporal
Cabeza7 %
Tronco (pecho, espalda, abdomen)35 %
Piernas32 %
Brazos16 %

Fuente: Pretorius et al. (2006), partición regional basada en Layton et al.

Cómo lo sabemos

Medir cuánto calor sale por cada parte del cuerpo requiere aislar esa parte del resto. En 2006, un equipo canadiense sumergió a ocho voluntarios en agua a 17 °C en cuatro condiciones: con el cuerpo cubierto o descubierto, y con la cabeza fuera del agua o completamente sumergida. Para que el tiritar (la respuesta muscular que genera calor y complica la medición) no distorsionara los datos, lo bloquearon con un fármaco y midieron la temperatura central y el calor liberado por la piel con sensores de flujo térmico.[1]

El resultado: cuando el cuerpo estaba descubierto y se sumergía también la cabeza, esta —que es apenas el 7 % de la superficie corporal— explicó cerca del 10 % del calor total perdido. Es una fracción algo mayor a la que le tocaría por tamaño (el cuero cabelludo y la cara mantienen buen riego sanguíneo aun con frío, a diferencia de manos y pies, que el cuerpo cierra para conservar calor), pero está lejos del 40-50 % de la creencia popular. Los mismos autores señalan que sus resultados coinciden con estudios previos hechos en agua fría: no hay una pérdida de calor “desproporcionada” por la cabeza, más allá de lo que le corresponde por superficie y por su buen riego sanguíneo.

Además, la comparación cambia según qué tan cubierto está el resto del cuerpo, y eso es justamente lo que explica el mito: si una persona lleva un traje que tapa todo salvo la cabeza, casi el 100 % del calor medido va a salir por ahí, no porque la cabeza pierda más calor en términos absolutos, sino porque es el único lugar por donde puede salir. Ese fue, según reconstruyeron después los propios autores del estudio de 2008, el error de origen: un ensayo militar de mitad del siglo XX midió la pérdida de calor con el cuerpo cubierto por trajes árticos y la cabeza al descubierto, y alguien generalizó ese resultado a cualquier situación, con o sin abrigo.

Lo que se dice mal

Veredicto: mito. Ni el estudio militar original ni ninguna medición posterior mostró que la cabeza concentre la mitad del calor corporal. Cualquier parte del cuerpo que quede descubierta con frío pierde calor en proporción a su tamaño y va a enfriar el cuerpo en consecuencia; la cabeza no es una excepción especial. La recomendación práctica que queda en pie es abrigar todo por igual, gorro incluido, no priorizar la cabeza por sobre manos, cuello o pies.

Otras preguntas

¿Entonces no hace falta usar gorro en invierno?

Sí conviene: perder calor por la cabeza descubierta suma como perder calor por cualquier otra zona descubierta de igual tamaño. La diferencia es que no hay que abrigarla más que al resto del cuerpo, ni menos.

¿De dónde salió el número de 40-50 %?

De pruebas militares de mitad del siglo XX en las que los voluntarios usaban trajes árticos que cubrían todo el cuerpo salvo la cabeza: casi todo el calor medido salía, lógicamente, por la única parte destapada.

¿Se pierde calor por igual en toda la cabeza?

No es completamente parejo: el cuero cabelludo y la cara mantienen buen flujo de sangre incluso con frío, a diferencia de manos y pies, que se cierran para conservar calor. Pero eso no alcanza para que la cabeza concentre la mitad del calor perdido del cuerpo.

Fuentes

  1. Pretorius T, Bristow GK, Steinman AM, Giesbrecht GG. Thermal effects of whole head submersion in cold water on nonshivering humans . Journal of Applied Physiology, 101: 669-675 (2006). primaria Con cuerpo y cabeza sumergidos en agua fría, la cabeza (7 % de la superficie corporal) explicó ~10 % del calor perdido total: no hay un exceso desproporcionado.
  2. Scientists Shed Light On Festive Medical Myths . ScienceDaily, resumen de Vreeman RC, Carroll AE (2008) 'Festive medical myths', BMJ 337:a2769 (2008). El mito nació de un estudio militar con trajes árticos que tapaban todo menos la cabeza; en traje de baño no se perdería más del 10 % del calor por ahí.

Publicado el 30 de septiembre de 2026. Revisado contra las fuentes el . ¿Ves un error? Avísanos.

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